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El marketing en nuestros platos

La publicidad es omnipresente, está invadiendo continuamente nuestras saludables vidas sin que nos demos realmente cuenta de ello. Desde un punto de vista marketing, los jóvenes son un objetivo clave y la industria alimentaria lo ha entendido. Sin embargo existe una ley1 en Quebec que regula la publicidad destinada directamente a los jóvenes de menos de 13 años. Por el contrario, esta regulación se centra principalmente a las formas de publicidad tradicionales y no contempla los nuevos medios utilizados por las empresas. Así que, la venta de productos, los embalajes y la utilización de personajes conocidos por los niños no son prácticas que estén bien reguladas actualmente y fomentan el consumo de alimentos poco saludables en los jóvenes… y los menos jóvenes.

 

 

 

 

 

 

Estas estrategias representan formas de publicidad que actúan de manera muy convincente en los niños. Hasta los 8 años, estos son vulnerables a los contenidos de los mensajes de marketing porque todavía no son capaces de reconocer la intención persuasiva que estos contienen. La atracción por los alimentos envasados es tal que el 67% de los niños que acompañan a sus padres al supermercado piden un producto en concreto. Cuando sabemos que el 74% de los alimentos envasados contienen azúcar, es alarmante ver hasta que punto nuestros niños están expuestos.

 

 

 

La salud en algunas cifras.

 

 

  • En Quebec, durante el periodo de 2009 a 20132, la prevalencia de sobrepeso en los jóvenes de 6 a 17 años se elevaba al 25%, es decir, un niño de cada 4.

  • La Organización mundial de la Salud3 y la Fundación de las Enfermedades del Corazón4 recomiendan no consumir más del 10% de su aporte energético total en forma de azúcares añadidos (50g de azúcar para un aporte cotidiano de 2000 kcal) e incluso intentar menos del 5%. “L’American Heart Association5 » recomienda un máximo diario de menos de 24g para las mujeres y los niños y de menos de 38g para los hombres.

  • En 20046, un Canadiense medio consumía 110g de azúcar por día (añadido y naturalmente presente en los alimentos). Los jóvenes de menos de 19 años consumían sistemáticamente más azúcar que esta media con aportes que alcanzaban hasta 172g por día en chicos de 14 a 18 años. De este aporte en azúcar, sólo el 20% provenía de frutas y legumbres mientras que cerca del 46% del azúcar consumido provenía del grupo “otros alimentos”.

  • Un consumo excesivo de azúcar está asociado a diversos problemas de salud, como ciertas enfermedades del corazón, la obesidad y la diabetes – actualmente la principal causa de mortalidad en los países desarrollados -.

 

 

¿Alimentos sanos?

 

 

Algunos alimentos destinados a los niños presentan en su perfil “salud” elogiando los méritos nutricionales de sus productos. Sin embargo, un buen número de estos productos contienen igualmente una gran cantidad de azúcares. Pero es fácil dejarse atraer por ellos si nos fijamos únicamente en los embalajes y en el aura salud de ciertos productos. Así:

 

  • 2 galletas « pattes d’ours » contiene 13g de azúcar (3 c. de té de azúcar)

  • 1 yogurt bebible Yop de 200ml contiene 22g de azúcar (5 c. de té de azúcar)

  • 250 ml de zumo de naranja 100% natural contiene 24g de azúcar (5 ½ c. de té de azúcar).

  • 250ml de un batido de chocolate contiene 29g de azúcar (7 c. de té de azúcar).

 

 

 

La suma se eleva rápidamente también para un buen número de alimentos como los cereales, las barritas, las galletas y otros postres destinados a los niños.

 

 

 

 

 

 

Hoy en día, el marketing alimentario contribuye enormemente a la creación de un ambiente obesogénico que hace más difícil escoger sanamente, particularmente en los niños. Sin embargo, una mala alimentación desde una edad muy temprana, combinada a otros factores de riesgo como el sedentarismo, contribuye al desarrollo del sobrepeso durante la infancia y la adolescencia y predispone a un elevado riesgo de problemas de salud graves en la edad adulta, sin hablar de las complicaciones de salud inmediatas que pueden desarrollar como la hipertensión y la insulinoresistencia.

 

En un informe publicado en 20107, la Organización mundial de la salud hizo sonar la alarma sobre el impacto de la comercialización de alimentos ricos en azúcares añadidos, en grasas transformadas y en sal ante los niños y preconiza la necesidad de una acción mundial con el fin de reducir el impacto.

 

Entonces, cuando el marketing llena nuestros platos y sólo piensa en sus beneficios, ¿hasta dónde deberíamos regularlo? ¿Deberíamos ir tan lejos como hemos hecho con el tabaco y los medicamentos con receta médica?

 

 

 

Referencias :

 

  1. http://www.opc.gouv.qc.ca/fileadmin/media/documents/consommateur/bien-service/index-sujet/guide-application.pdf
  2. https://www.inspq.qc.ca/pdf/publications/2142_statut_ponderal_jeunes_quebec.pdf
  3. http://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugars_intake/en/
  4. http://bit.ly/2e5BdeB
  5. http://bit.ly/2dkwy5J
  6. http://www.statcan.gc.ca/pub/82-003-x/2011003/article/11540-fra.htm
  7. http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/44421/1/9789242500219_fre.pdf

 

 

Isabelle Morin