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El zoo humano

El síndrome del zoo humano, ¿os sugiere algo esto? Si nunca habéis oído hablar de esto o la expresión no os es familiar, estar tranquilos, es normal. En realidad, participamos a menudo sin ser del todo conscientes, así que vamos  a discutir sobre ello.

 

 

 

Para dejar claro lo que me propongo, me gustaría primero hacer un paralelismo con un zoo que todos conocemos, el zoo de los animales. Es un espacio que presenta las siguientes características, zonas de seguridad, superficies que representan la naturaleza sin llegar a serlo completamente, dónde la comida se da regularmente y a una hora precisa, etc. En fin, se trata de un sistema rígido y regulado con el objetivo de limitar los imprevistos, lo que en contrapartida nos apaga el instinto natural de los animales reduciéndoles su capacidad de adaptación.

 

 

Las consecuencias de este tratamiento son numerosas, nefastas y bien conocidas. ¡Cuando visitamos un zoo las vemos al momento porque saltan a la vista! Disminución de la vitalidad, los principales síntomas son sobrepeso y aburrimiento. En el lado de los humanos, los síntomas son idénticos, ¿Cuáles son las causas ? Para mi deberíamos señalar 3 causas principales : las normas o convicciones sociales, el entorno tecnológico y las presiones comerciales.

 

 

He aquí como el « zoo humano » ha invadido el medio de la carrera a pie y las razones por las que es un problema para el humano.

 

 

Las normas sociales

 

               Las normas sociales se definen como reglas de conducta en una sociedad. ¿Un ejemplo ? Ponerse los zapatos para ir a dar una vuelta por el barrio. No respetar esta regla no escrita es exponerse a ser juzgado por los otros, incluso a ser excluido si nos juzgan de forma marginal. ¡Creerme si os digo que lo he experimentado, recibo muchas miradas curiosas de parte de mis vecinos cuando salgo con mis niños descalzos !

 

 

El entorno tecnológico

 

               Se trate de calzado, de ropa, de aplicaciones u otras herramientas para realizar el entrenamiento, la tecnología es omnipresente en todas las esferas de la carrera a pie. Mantengo lejos la idea de rechazar en bloque las tecnologías y los beneficios que estas nos pueden aportar, pero haríamos mal de no cuestionarnos su utilidad. ¡Difícil de reencontrarse en todo esto ! Las promesas de reducir las lesiones y de optimizar el rendimiento a menudo son demasiado golosas para el consumidor. Esta masa de posibilidades crea una distracción, en mi opinión, de los elementos necesarios para llegar a ser un buen corredor.

 

 

Las presiones comerciales

 

Cada nueva temporada se acompaña de su lote de novedades en el mercado. Muy a menudo, las compañías se contentan en modificar el aspecto estético del producto para estimular el deseo de cambiar por parte del consumidor. El marketing también pone el acento en los beneficios que aportan sus nuevas tecnologías, siempre orientadas hacia sentirse mejor, ¡pero sin pruebas que lo respalden ! Las compañías nos venden antes de nada un ideal a lograr, una filosofía de rendimiento y de actitud, más que un producto práctico. Estrategias a las que nos adherimos más o menos conscientemente. 

                

               A menudo, oigo discutir a mis clientes entre ellos y se suelen preguntar lo siguiente : ¿tu corres ?. La respuesta evidentemente es : « sí, yo corro » o « no, yo no corro ». Una pregunta a menudo seguida de otras relacionadas a un tipo de reloj, de una cadencia, de distancias, etc. Resumiendo, la actividad simple de correr, natural y cotidianamente, ha dado lugar a un modelo exigido por señor y señora Todo El Mundo. Una zona de seguridad invadida de tecnologías que previenen todo tipo de males (¿imaginarios ?). Todo está pautado, regulado : desde el calzado con mucha amortiguación a la bebida energética que se ha de consumir en momentos determinados – ¡antes de tener sed ! - . Superficies sin relieve, salidas de running cuantificadas bajo muchos aspectos y de relojes que registran todo lo que hacemos. El « verdadero » corredor no corre, hace una salida con ropa de alta tecnología transpirable, con colores según la temporada, equipado con un buen calzado, y empieza cuando su reloj ha encontrado la señal GPS. El zoo humano es esto. Y, desde mi punto de vista, esto nos desvía de lo esencial.

 

            El ser humano debería ser capaz de correr para desplazarse eficazmente de un punto a otro, salir de una situación difícil o amenazante, ayudar a alguien que lo necesite y sobretodo, para jugar. Entonces, visto desde este ángulo, ¿realmente es una elección correr ? ¿Podemos realmente decir: « soy un corredor » o « no soy un corredor »? Nuestra herencia biológica es la misma para todo el mundo, y ya va siendo hora que nos liberemos de estos límites impuestos. De hecho, sin la influencia negativa de las normas y de la tecnología, el ser humano puede expresarse con toda libertad y con respeto a su naturaleza de base. 

Blogger invitado : Hubert Poirier

Fisioterapeuta en Altitud fisioterapia