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Reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) y carrera a pie

La ruptura del LCA es la lesión ligamentosa grave más frecuente a nivel de la rodilla, y los pacientes que la padecen suelen recurrir a la cirugía para reconstruir el ligamento. Corredor o no, nuestros pacientes deportistas pasarán por la etapa “carrera a pie” durante su reeducación. Esta etapa es particularmente importante para los pacientes ya que es el primer deporte con carga que retomarán; con lo que merece toda la atención por parte de los profesionales de la salud. ¿Cuándo podemos retomar la actividad y cuáles son los déficits observados? Vamos a hacer un repaso de lo que nos muestra la ciencia actualmente para determinar qué mejoras son posibles cuando nos ocupemos de este paciente.

 

 

 

¿Cuándo retomar la carrera a pie?

 

El objetivo es determinar, en el mejor de los casos, el momento ideal para retomar la carrera a pie. Muy pronto, el profesional de la salud se arriesga a abocar al paciente a un fracaso en su recuperación. Demasiado tarde, el profesional de la salud se arriesga a perder la confianza de su paciente. ¿Existe algún timing post operatorio que defina cuando autorizar el retorno? No. Los estudios coinciden en excluir el timing de un algoritmo que defina cuándo retomar la carrera a pie. Efectivamente, repasando la literatura constatamos que la carrera a pie no es un deporte de riesgo para el LCA. Una revisión sistemática de Lopes et al. (2012), la cual reúne los datos de 3500 corredores, no informa de ninguna lesión del LCA. Además, retomar la carrera no conlleva laxitud secundaria después de una reconstrucción del LCA.1 Con lo que recomendamos concentrarse en criterios de progresión.2,3 Estos criterios se enfocan a la capacidad del paciente a tolerar las fuerzas de impacto, la recuperación de la fuerza del cuádriceps y la movilidad de la rodilla. Además, hemos de tener presentes y en consideración, criterios funcionales como la calidad de la marcha. La literatura nos informa que la marcha puede estar alterada hasta 5 años después de haber recibido la cirugía4 y que existe una fuerte correlación entre los déficits de la marcha y aquellos encontrados en la carrera a pie.5 Con lo que es primordial reducir las asimetrías de la marcha antes de retomar la carrera a pie. ¡Liberándonos del timing temporal y respetando los criterios de progresión, autorizaremos a algunos pacientes, de forma segura y sin temor alguno, a retomar la carrera a pie en un estadio de la recuperación muy temprano!

 

Déficits observados en la carrera a pie

 

Los análisis específicos de la carrera a pie han puesto en evidencia alteraciones después de la reconstrucción del LCA. Se constató una limitación en la flexión de la rodilla durante la fase de apoyo.6 Esta limitación puede explicarse por un momento de fuerza de extensión de la rodilla menos importante asociado a una activación más importante de los isquiotibiales. 7 También se observaron déficits de activación muscular corriendo a alta intensidad.8 En fin, también hay que señalar que los pacientes tienen dificultades para modificar su biomecánica de carrera; su capacidad de adaptación a la superficie de carrera (más o menos dura) es relativamente limitada.9 Teniendo en cuenta que vuestros pacientes no han corrido desde hace tiempo, retomar la carrera debe hacerse de forma progresiva. Cuantificar bien el estrés mecánico es esencial. Privilegiar también una frecuencia de entrenamiento importante (4 a 5 veces por semana es ideal) y alternar las fases de carrera a pie y de andar (1 a 4 minutos de carrera alternados con 2 minutos de andar al principio).

 

Técnica

 

Hemos de aprovechar este periodo en el que se retoma la carrera para estimular en vuestros pacientes adaptaciones que serán beneficiosas en el futuro. Como gran parte de los pacientes que hayan tenido una reconstrucción del LCA desarrollarán una artrosis precoz de la rodilla,10podéis darles consejos claves que les permitan mejorar el rendimiento en la carrera y sobretodo reducir los contratiempos a nivel de la rodilla. Aumentar la frecuencia de paso, correr con una zancada ligera y llevar un calzado minimalista (índice minimalista >70%) son algunos buenos consejos para este tipo de pacientes.11,12 Algunos se beneficiarán incluso del consejo: “intenta aterrizar con el antepié”.

Cuando vuestros pacientes se sientan cómodos corriendo y visualmente no les veamos asimetrías, podríamos caer en la trampa de concluir demasiado rápido que la carrera es óptima. Es importante continuar con el trabajo específico. Pensar en variar la intensidad sin olvidar la alta intensidad. También es recomendable variar las superficies de carrera, por ejemplo, con una salida por caminos.

 

 

En conclusión, a día de hoy, hay pocos estudios específicos en carrera a pie después de una reconstrucción del LCA. Sin embargo, estos resultados nos dan elementos para mejorar nuestra rehabilitación y optimizar el retorno a la carrera a pie de nuestros pacientes. ¡hay que seguir investigando sobre este tema!

 

Referencias

  1. Dauty, M., Menu, P. & Dubois, C. Effects of running retraining after knee anterior cruciate ligament reconstruction. Ann Phys Rehabil Med 53, 150–61 (2010).
  2. Herrington, L., Myer, G. & Horsley, I. Task based rehabilitation protocol for elite athletes following Anterior Cruciate ligament reconstruction: a clinical commentary. Phys Ther Sport 14, 188–198 (2013).
  3. van Grinsven, S., van Cingel, R. E., Holla, C. J. & van Loon, C. J. Evidence-based rehabilitation following anterior cruciate ligament reconstruction. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc 18, 1128–44 (2010).
  4. Gokeler, A. et al. Return of normal gait as an outcome measurement in acl reconstructed patients. A systematic review. Int J Sports Phys Ther 8, 441–51 (2013).
  5. Sigward, S. M., Lin, P. & Pratt, K. Knee loading asymmetries during gait and running in early rehabilitation following anterior cruciate ligament reconstruction: A longitudinal study. Clin. Biomech. Bristol Avon 32, 249–254 (2016).
  6. Saxby, D. J. et al. Tibiofemoral Contact Forces in the Anterior Cruciate Ligament-Reconstructed Knee. Med. Sci. Sports Exerc. (2016). doi:10.1249/MSS.0000000000001021
  7. Hart, J. M., Pietrosimone, B., Hertel, J. & Ingersoll, C. D. Quadriceps activation following knee injuries: a systematic review. J Athl Train 45, 87–97 (2010).
  8. Patras, K. et al. High intensity running results in an impaired neuromuscular response in ACL reconstructed individuals. Knee Surg. Sports Traumatol. Arthrosc. Off. J. ESSKA 17, 977–984 (2009).
  9. Hackney, J. M., Wade, M. G., Larson, C., Smith, J. P. & Rakow, J. Impairment in people with anterior cruciate ligament reconstruction in adjusting ground reaction force in running. Physiother. Theory Pract. 26, 289–296 (2010).
  10. Simon, D. et al. The Relationship between Anterior Cruciate Ligament Injury and Osteoarthritis of the Knee. Adv. Orthop. 2015, 928301 (2015).
  11. Heiderscheit, B. C., Chumanov, E. S., Michalski, M. P., Wille, C. M. & Ryan, M. B. Effects of step rate manipulation on joint mechanics during running. Med. Sci. Sports Exerc. 43, 296–302 (2011).
  12. Rice, H. M., Jamison, S. T. & Davis, I. S. Footwear Matters: Influence of Footwear and Foot Strike on Loadrates During Running. Med. Sci. Sports Exerc. (2016). doi:10.1249/MSS.0000000000001030

 

 

Benoit Pairot de Fontenay