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¡Terapeutas Manuales, absteneros!

Algunos fisioterapeutas se definen como Terapeutas Manuales. Han seguido cursos de postgrado específicos,  se adhieren orgullosos a las siglas FCAMPT dónde idolatran a un gurú de manos mágicas. Yo no soy terapeuta manual… yo soy terapeuta. Siempre he buscado convertirme en un mejor terapeuta, más eficaz, más competente. Con lo que me empecé a cuestionar los conocimientos que me transmitieron, criticar las maneras de hacer, y con ello me he cuestionado mis propias creencias. En este proceso yo no he dejado de utilizar la terapia manual, de hecho, es la primera técnica en la que me formé una vez finalizada la universidad. ¿Queréis saber qué pienso de la terapia manual? Aquí os lo dejo, sin filtros.

 

 

 

Mis creencias

 

Me gradué en 1998. Varios (diría que la mayoría) de los mejores fisioterapeutas de Canadá/Quebec que he conocido eran Terapeutas Manuales avanzados. Con lo que durante mucho tiempo pensé que eran buenos porque eran Terapeutas Manuales.

 

Más tarde comprendí que eran Terapeutas Manuales porque tenían un fuerte deseo de ser buenos y que tenían la misma creencia que yo: para ser bueno, hacía falta convertirse en Terapeuta Manual.

 

 

La revelación

 

La terapia manual es un conjunto de herramientas, de técnicas, que no tienen nada que ver con la calidad del terapeuta. La adquisición de estas técnicas es un proceso largo, costoso en tiempo y en dinero, con una curva de aprendizaje relativamente lenta (hay que manipular a muchos clientes que no lo necesitan para convertirse en un buen manipulador J ).

 

Las reflexiones que hay detrás de las teorías enseñadas son “profesor dependiente”: algunos son conocedores de la ciencia y exponen los límites de la técnica mientras que otros son algo “gurús” y exponen sus creencias como hechos para justificar la técnica dentro de las mejores prácticas.

 

La terapia manual como tratamiento resta una modalidad pasiva, que no responsabiliza al paciente de su tratamiento. Es una terapia relativamente costosa en la que los efectos son cliente-dependientes. Además la ciencia muestra que los test de evaluación en terapia manual frecuentemente no son reproductibles, las técnicas de movilización/manipulación no específicas y la razón de su eficacia es poco conocida y probablemente con poca relación al efecto mecánico que se le suponía. Se hace creer a los clientes que estaban desplazados, desalineados, desequilibrados e incluso los hemos vuelto dependientes de nuestros servicios.

 

 

Mi recorrido personal

 

Tenía el gran deseo de convertirme en un « buen » terapeuta. Por eso me metí rápidamente en el plan de estudios de la Canadian Academy of Manipulative physiotherapy (CAMPT) hasta hacer mi examen nacional parte « A » y un curso de manipulaciones vertebrales. Practiqué esta terapia manual. Aprendí bien el conjunto de las teorías, es decir, los supuestos efectos de las técnicas. Incluso desacredité las otras terapias manuales, aquellas que eran diferentes.

 

A continuación, mi despertar hacia las evidencias científicas me ha llevado a leer más intensamente y a ser más crítico… esto ha transformado y cuestionado mis creencias en relación con los verdaderos efectos de la terapia manual. He modificado gradualmente mi práctica y sobretodo mi discurso.

 

 

Mi práctica

 

Las herramientas que utilizo en clínica tratan de responder a tres grandes principios. ¿Tienen una relación baja en cuanto a coste/tiempo-eficacia y en cuanto riesgo-beneficio? ¿Tienen una buena durabilidad? Por estas razones, utilizo la terapia manual como herramienta de manera determinada y específica para ciertas condiciones. Mis planes de tratamiento no incluyen, para la mayoría de mis clientes, tocarles, porque esto no me da un real valor terapéutico adicional… y si lo fuera, es por su efecto tranquilizador y empático, que refuerzan la relación terapéutica, ¡y sobretodo no por lo que ya he “explicado”!

 

Atención a las malas interpretaciones: ¡durante mi evaluación yo toco a mis clientes! Incluso diré que durante mi carrera académica en terapia manual, aprendí herramientas de evaluación interesante, como la movilidad segmentaria articular.

 

 

La problemática

 

Manipular/movilizar sólo a los clientes que lo necesitan, mis cualidades de “Manipulador” no se han desarrollado óptimamente. Así que derivo a mi colega de profesión Sébastien (un FCAMPT con unas manos excepcionales) los casos más complejos que pienso que van a responder favorablemente y de forma rápida a la terapia manual (son excepciones en mi práctica clínica como lo puede ser en la práctica de un fisioterapeuta general)… recordándole a Sébastien que él es bueno porque ha manipulado a un montón de gente que no lo necesitaba. J

 

 

Conclusión

 

Jóvenes profesionales de la salud músculo-esquelética, ¡comenzar por lo esencial !

 

¿Os gusta tocar? ¿Queréis desarrollar una especialización particular reservada a ciertas condiciones y clientes? Planificar un programa académico en terapia manual con organismos y profesores rigurosos… pero no antes de saber bien cómo utilizar la Cuantificación del Estrés Mecánico. El secreto del tratamiento de las patologías músculo-esqueléticas NO es la terapia manual.

 

¿Creéis que soy duro? Leer el artículo de Adam Meakins « Manual therapy sucks » y debo admitir que lo comparto, a pesar de que Adam se aparta de lo políticamente correcto y ¡escribe dando un golpe sobre la mesa entrando de lleno en el tema !

 

 

Blaise Dubois