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Minimalista de pies a cabeza

En 2010, trabajaba en la redacción de mi tesis sobre la biomecánica de la zancada para validar mi último año en la escuela de osteopatía. Al mismo tiempo, un dolor recidivante en la rodilla me impedía entrenar correctamente. Yo era entonces una atleta de alto nivel, miembro del equipo de Francia en carreras de orientación. También fue en ese momento cuando descubrí el mundo del calzado minimalista. En aquella época solo me entrenaba con calzado equipado con amortiguación, pero decidí probar la aventura minimalista.

 

El cuerpo se trasforma en función de las dificultades que se va encontrando, así que entiendo que una estructura sometida a nuevas fuerzas se reforzará. Fue entonces que migré progresivamente hacia el calzado minimalista y mi dolor de rodilla desapareció.

 

En ese momento, ya había oído hablar del Dr. Rouillon y de su investigación sobre el pecho. Tenía ganas de saber un poco más. ¡Parecía ser que si nos quitamos el sujetador, los pechos remontan hacia arriba!

 

 

 

La transición

 

Encontré la idea francamente interesante porque, efectivamente, los músculos y los ligamentos deberían tonificarse a nivel del pecho de la misma forma como se hace a nivel de los pies. Además, encuentro el sujetador restrictivo: aprieta y por la noche estoy encantada de quitármelo. Empecé a no llevarlo después del entrenamiento y progresivamente los días que no salía, tampoco me lo ponía.

 

 

En 2011, terminé mis estudios de osteopatía y volví a Besançon, donde se desarrollaba la investigación del Doctor Rouillon. Empujada por la curiosidad, lo contacté para participar en el estudio. Aparentemente, mis senos están en buenas condiciones y me propuso correr sin sujetador. En ese momento, tenía muchas dudas sobre correr sin sostén: “Va a hacer daño y se van a zarandear, mis pechos van a desplazarse de derecha a izquierda”. En fin, estoy medio convencida.

 

Soy de naturaleza bastante curiosa y me gusta experimentar. Así que aun y que me tomé mi tiempo, acabé participando en el estudio. Una mañana, motivada, me puse una camiseta un poco ajustada para tratar de sujetar un poquito el pecho y salí a correr. Después de unos pocos pasos, maldigo al profesor Rouillon: “Que c… se nota que no tiene pecho”.

 

Después de unos minutos, las sensaciones desagradables se desvanecen y termino de correr.

Después de esto, me llevó más de un año poder eliminar progresivamente el sujetador; alternando entre el trote tranquilo sin sostén y mantener un pequeño sujetador para las competiciones. Las sensaciones de movimiento de los senos se desvanecen, casi se olvidan. Nueva evaluación con el profesor Rouillon, después de unos meses: ¡mi pecho se ha elevado!

 

 

Free the boobs!

 

Hoy, ni siquiera me imagino poniéndome un sujetador. Ni para correr, ni para el día a día. Debemos encontrar la ropa adecuada porque no necesariamente queremos que se vea. Y a veces se ve, pero qué más da. De todas maneras, estoy contenta de trabajar con bata y que mis pacientes no necesariamente sepan que no llevo sujetador. Y a pesar de estar convencida, esta es la primera vez que escribo un artículo sobre el tema. Porque cuando hablamos del pecho hay un lado íntimo o sexual que está mucho menos presente cuando hablamos de nuestros pies.

 

Intercambio mucho con mis pacientes sobre el tema en casos de problemas de hombro, espalda, etc. ¿Y porque no plantear un índice minimalista del sujetador? Porque, al igual que los pies, es necesario hacer una transición suave. 1 mes por cada 10% menos de índice minimalista J Si pasas de un sujetador con un buen armazón a no llevar nada, es como ir de unas Hoka a ir descalza todo el día. La incomodidad y el dolor llegarán pronto y volveréis a usar vuestras Hoka rápidamente.

 

Recuerdo a una mujer en particular, de entre 55 y 60 años, que tenía un pecho bien tonificado. Estábamos discutiendo sobre el “no sujetador” y ella me dijo con tono de confidencia: “Sabes, yo también lo hice en mayo del 68, no usábamos sujetador. Ahora vuelvo a usarlo, pero desde hace poco”.

Blogger invitado: Capucine Vercellotti

Capucine Vercellotti, Osteópata